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Fumadores universitarios en el primer ensayo del «urge surfing». Con la técnica, fumaron menos en los 7 días siguientes.
Guía · Momentos difíciles
Las ganas de ver porno suben, llegan a un punto máximo y después pierden fuerza. El «urge surfing», una técnica de la prevención de recaídas con atención plena, consiste en observar ese impulso sin obedecerlo y sin pelearte con él hasta que baja. En el primer ensayo, con fumadores, quienes la aprendieron sintieron las mismas ganas y fumaron menos durante la semana siguiente.
Equipo de EverRise · Actualizado el 28 de octubre de 2026 · 12 min de lectura
123
Fumadores universitarios en el primer ensayo del «urge surfing». Con la técnica, fumaron menos en los 7 días siguientes.
31%
Menos días de consumo de drogas al año, aproximadamente, con atención plena que con la prevención de recaídas clásica.
5min
Lo que suele durar como máximo cada antojo de tabaco, según el servicio público de salud de Irlanda. En el porno no se ha medido.
13,9puntos
Lo que bajó de media la fuerza de las ganas tras jugar 3 minutos al Tetris, en 31 estudiantes. Entre las ganas medidas estaban las de sexo.
Las ganas de ver porno, que los investigadores llaman craving (deseo intenso de repetir una conducta), casi nunca aparecen de la nada. Las despierta una señal que el cerebro ha aprendido a asociar con el porno: una hora del día, estar a solas con el celular en la cama, una imagen en redes sociales, el aburrimiento o el cansancio después de un mal día. Los hábitos se forman al repetir la misma conducta en el mismo contexto (Wood y Rünger, 2016), y por eso, tras muchas repeticiones, las ganas pueden aparecer de forma casi automática.
Un estudio con resonancia magnética funcional, una técnica que muestra qué zonas del cerebro se activan en cada momento, comparó a 28 hombres en tratamiento por uso problemático de pornografía con 24 hombres sin ese problema (Gola y cols., 2017). Ante las imágenes eróticas, los dos grupos reaccionaron igual. La diferencia apareció un instante antes, ante las señales que anunciaban esas imágenes: en el primer grupo se activaba más el estriado ventral, una zona profunda del cerebro que participa en la motivación y en la anticipación de recompensas. Esa reacción crecía con la gravedad del problema y con las horas semanales de consumo. En este estudio, el problema se reflejaba en el deseo que despierta la señal más que en el placer de la imagen.
Las ganas importan porque anticipan los tropiezos. En un estudio de 2026, 118 personas con distintos niveles de uso de pornografía o de videojuegos anotaron en el celular, durante una semana, la intensidad de sus ganas y los momentos en que perdían el control. Quienes tenían ganas más intensas en su día a día sufrieron más momentos de pérdida de control (Knorr y cols., 2026). Un metaanálisis del mismo año, que reunió 97 artículos, encontró una correlación media de 0,54 entre las ganas y el uso problemático (Sheikhi y cols., 2026). Una correlación indica cuánto tienden a ir juntas dos cosas: 0 significa que no guardan relación y 1, que van siempre juntas. Esta es una relación clara, aunque se calculó con solo cuatro estudios y 3.690 personas.
DESCRIBE, NO TRATA2017
Ante las señales que anunciaban imágenes eróticas, los hombres en tratamiento por uso problemático activaron más el estriado ventral que los del grupo de comparación. Ante las imágenes no hubo diferencia. La reacción a la señal aumentaba con la gravedad del problema y con el consumo semanal.
Gola, Wordecha, Sescousse y cols., 2017
Neuropsychopharmacology, 42(10):2021-2031
Límites de la evidencia28 hombres en tratamiento y 24 sin el problema, todos heterosexuales. Compara dos grupos en un solo momento, así que no dice cómo se llegó a esa diferencia.
Ver la fuente↗DESCRIBE, NO TRATA2026
Durante siete días, 118 personas registraron en el celular sus ganas y los momentos en que perdían el control sobre el porno o los videojuegos. La intensidad media de las ganas predijo cuántos de esos momentos tenía cada persona, y el resultado se repitió en los dos grupos.
Knorr, Wegmann, Vollbracht, Brand y Antons, 2026
Journal of Behavioral Addictions, 15(1):260-273
Límites de la evidenciaSolo 44 participantes formaban el grupo de pornografía. Es un estudio de asociación de una semana y no prueba ningún tratamiento.
Ver la fuente↗La técnica del «urge surfing» se atribuye al psicólogo Alan Marlatt (Bowen y Marlatt, 2009). Su punto de partida es una observación sencilla: un impulso crece, alcanza un punto máximo y después pierde fuerza, como una ola que rompe en la orilla. Mientras sube, la mente suele anunciar que no va a parar y que solo ceder lo calmará. La técnica enseña a tratar ese anuncio como un pensamiento más.
Las ganas subenPunto más altoBajan solas
El modelo del «urge surfing» en la prevención de recaídas con atención plena (Bowen y Marlatt, 2009).
En el tabaco, los servicios públicos de salud describen antojos cortos. El de Irlanda indica que cada antojo suele pasar en 3 a 5 minutos, y Quit, el servicio del estado de Victoria (Australia), añade que pasadas las dos o tres primeras semanas las olas llegan con menos frecuencia y son más pequeñas. En el porno nadie ha cronometrado todavía una ola, y su duración puede variar según la persona y el momento. Lo que la técnica propone es independiente del reloj: quedarte con la ola hasta que baje, sin alimentarla con imágenes y sin pelearte con ella.
La técnica se apoya en una idea de aprendizaje. Cada vez que cedes en el punto más alto, el cerebro registra que la tensión terminó gracias al porno. Cada vez que la ves bajar sin ceder, compruebas que también termina sin él.
El primer ensayo se hizo con 123 estudiantes universitarios que fumaban y no intentaban dejarlo. Todos pasaron por una prueba de exposición a señales del tabaco, y la mitad recibió antes unas instrucciones breves de urge surfing. Las ganas fueron iguales en los dos grupos, y los que habían aprendido la técnica fumaron menos durante la semana siguiente, con una diferencia estadísticamente significativa (Bowen y Marlatt, 2009). Los autores lo leyeron como una señal de que la atención plena cambia la respuesta a las ganas más que las ganas mismas.
Los estudios sobre pornografía muestran un patrón parecido. En un metaanálisis de 2025 sobre terapias para el uso problemático, la terapia cognitivo-conductual (TCC) y la de aceptación y compromiso (ACT) redujeron mucho los síntomas y la frecuencia de uso, mientras que el efecto sobre las ganas fue pequeño (López-Pinar y cols., 2025). El consumo puede bajar mientras las ganas siguen apareciendo, porque lo que se entrena es la forma de responder a ellas.
DE OTRAS ADICCIONES2009
Con unas instrucciones breves de urge surfing, 123 fumadores universitarios expuestos a señales del tabaco sintieron las mismas ganas que el grupo sin instrucciones, pero fumaron significativamente menos en los siete días siguientes.
Bowen y Marlatt, 2009
Psychology of Addictive Behaviors, 23(4):666-671
Límites de la evidenciaMedido en tabaco, con estudiantes que no buscaban dejarlo. Los autores lo consideran un resultado preliminar.
Ver la fuente↗DE OTRAS ADICCIONES2014
Ensayo con 286 personas. Al año, entre quienes volvieron a consumir, el grupo de atención plena registró alrededor de un 31 % menos días de consumo de drogas que el de la prevención de recaídas clásica.
Bowen y cols., 2014
JAMA Psychiatry, 71(5):547-556
Límites de la evidenciaMedido en consumo de sustancias, no en pornografía.
Ver la fuente↗MEDIDO EN ESTO2025
Veinte estudios y 2.021 participantes: bajaron mucho los síntomas y la frecuencia de uso. Sobre las ganas el efecto fue pequeño, y no hubo diferencia entre TCC y ACT.
López-Pinar, Esparza-Reig y Bőthe, 2025
Journal of Behavioral Addictions, 14(2):630-643
Límites de la evidenciaSolo 5 de los 20 estudios tenían grupo de control, y los resultados los informa el propio participante.
Ver la fuente↗MEDIDO EN ESTO2024
A 711 personas se les despertaron las ganas de ver pornografía y después se les asignó al azar uno de cinco ejercicios breves: sentido vital, fuerza de voluntad, atención plena, asombro o un control. De los cinco, los autores señalan el de sentido vital como el que podría reducir las ganas de ver pornografía.
Todorovic, Huisman y Ostafin, 2024
Sexual Health & Compulsivity, 31(1):1-28
Límites de la evidenciaMuestra en línea sin diagnóstico. Mide las ganas en el momento, no el consumo de las semanas siguientes.
Ver la fuente↗Todavía no hay un ensayo que pruebe el urge surfing por sí solo en personas que quieren dejar el porno. La técnica se apoya en los ensayos con tabaco, alcohol y otras sustancias, y en los componentes que comparten las terapias que sí se han estudiado en pornografía.
La técnica general es pública y se puede practicar desde hoy. Estos son sus pasos básicos:
El cuarto paso tiene una base experimental. En el experimento clásico del oso blanco, a un grupo de personas se le pidió que no pensara en un oso blanco durante cinco minutos. No lo consiguieron, y después pensaron en él más que quienes habían tenido permiso para hacerlo desde el principio (Wegner y cols., 1987). Un metaanálisis de estudios controlados confirmó ese efecto rebote, con un tamaño entre pequeño y moderado (Abramowitz, Tolin y Street, 2001). Con las ganas pasa algo parecido: cuanto más intentas expulsarlas, más espacio ocupan en tu atención.
Otras herramientas pueden acompañar al urge surfing, sobre todo cuando las ganas te encuentran cansado o con la mente nublada.
Mueve el cuerpo. Un metaanálisis con los datos individuales de fumadores que se abstenían de forma temporal concluyó que hay pruebas sólidas de que una sesión corta de actividad física reduce las ganas en ese momento, y que la intensidad moderada o vigorosa es la que más ayuda (Haasova y cols., 2013 y 2014). Se midió con tabaco, y en la pornografía no se ha probado de forma directa.
Ocupa la vista y la mente con algo exigente. En un estudio de campo, 31 estudiantes recibieron durante una semana siete avisos al día para anotar sus ganas. Quienes jugaban tres minutos al Tetris después de anotarlas redujeron su fuerza en 13,9 puntos porcentuales de media, y entre las ganas medidas estaban las de sexo (Skorka-Brown y cols., 2015). Los autores lo atribuyen a la interferencia visual: la tarea ocupa los recursos mentales con los que se forman las imágenes que alimentan el deseo.
Decide el plan antes de que llegue la ola. Los planes del tipo «si pasa esto, haré aquello», que la psicología llama intenciones de implementación, mejoraron el logro de objetivos con un efecto de tamaño medio a grande en 94 pruebas independientes (Gollwitzer y Sheeran, 2006). Un ejemplo: «si estoy en la cama y aparecen las ganas, dejo el celular en la cocina y vuelvo sin él».
Quita el acceso en tus horas de riesgo. Una ola es más fácil de surfear cuando no tienes la pantalla en la mano. En las guías sobre el porno en el celular y cómo bloquearlo en el iPhone tienes los pasos.
Ceder una vez no borra lo que has practicado. En un estudio sobre la formación de hábitos nuevos, con 96 personas, saltarse una ocasión aislada no alteró de forma importante el proceso de automatización (Lally y cols., 2010). Lo útil después de un tropiezo es mirar qué señal encendió la ola y preparar un plan para la próxima vez. En la guía Recaí en el porno tienes los pasos para las horas siguientes.
EverRise tiene un botón de pánico, de color naranja, pensado para los minutos en que la ola sube. Al tocarlo, «Aguanta conmigo» pone en marcha un temporizador y te recuerda que las ganas suben, llegan a su punto más alto y bajan solas. Desde ahí eliges cómo atravesarla: «Aguantar la ola», «Mis razones» (la carta que escribiste para ti), «Mi plan para esto», la respiración 4-7-8, uno de los juegos pensados para cuando pensar no funciona, 20 flexiones o salir a caminar. Si lo que sientes va más allá de las ganas, «Necesito ayuda de verdad» te lleva a las líneas de crisis.
La versión guiada completa del urge surfing está en «Surfea la ola», y el check-in de la mañana, que pregunta por tu sueño, tu ánimo y tus ganas, te propone la herramienta que encaja con cómo empiezas el día. El pronóstico te muestra el riesgo de las próximas 48 horas por franjas, con tu momento más difícil, y el plan de prevención guarda qué hacer en cada uno de tus momentos difíciles. Todo forma parte de un programa de 90 días basado en investigación científica.

En la app
«Aguanta conmigo» pone en marcha un temporizador y te da las herramientas para el momento: «Aguantar la ola», «Mis razones», «Mi plan para esto» y «Necesito ayuda de verdad».
Nadie ha medido todavía cuánto dura una ola de ganas de ver porno, y probablemente varía según la persona y el momento. En el tabaco, el servicio público de salud de Irlanda indica que cada antojo suele pasar en 3 a 5 minutos. La técnica del urge surfing propone quedarte con las ganas, sin alimentarlas ni pelearte con ellas, hasta que pierden fuerza.
Las ganas no se apagan a voluntad. Lo que tiene respaldo para atravesarlas sin ceder es observarlas sin obedecerlas (urge surfing), mover el cuerpo unos minutos, ocupar la mente con una tarea visual exigente y alejarte del celular. Decidir el plan antes de que lleguen, con frases del tipo «si pasa esto, haré aquello», ayuda a cumplirlo.
Es una técnica de atención plena atribuida al psicólogo Alan Marlatt. Consiste en tratar el impulso como una ola: notas dónde lo sientes en el cuerpo, observas cómo sube y cómo baja, y no actúas mientras dura. Forma parte de la prevención de recaídas basada en la atención plena, que redujo los días de consumo en un ensayo con 286 personas.
Porque el cerebro sigue respondiendo a las señales que asoció con el porno con el tiempo, como una hora del día o un estado de ánimo. En el tratamiento del uso problemático, las terapias reducen mucho el consumo mientras que las ganas cambian más despacio. Que aparezcan no significa que vayas a ceder ni que estés retrocediendo.
En el tabaco hay pruebas sólidas: un metaanálisis con datos individuales de fumadores concluyó que una sesión corta de actividad física reduce las ganas en ese momento, sobre todo a intensidad moderada o vigorosa. En la pornografía no se ha probado de forma directa, pero unas flexiones o una caminata rápida también te sacan del lugar donde aparecieron las ganas.
Registra lo que pasó sin castigarte y mira qué señal encendió las ganas: la hora, el lugar, el estado de ánimo o lo que estabas viendo. Un tropiezo aislado no borra lo que has practicado. Prepara un plan concreto para esa señal y retoma tu rutina hoy. Si la culpa no se va o te sientes muy mal, busca apoyo.
Fuentes
Actualizado el 28 de octubre de 2026. Las cifras se presentan tal como las reportan sus fuentes.
EverRise no es un tratamiento médico ni sustituye a un profesional de la salud.
Un plan para cada día, herramientas para los momentos difíciles y un progreso que una recaída no borra.