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Guía · Efectos con evidencia

Cómo cambia el porno tu forma de mirar a los demás

La investigación describe el porno como una fuente de guiones sexuales: quién desea, quién decide y cómo se trata a la otra persona. Los análisis de contenido encuentran agresión física en buena parte de las escenas, casi siempre contra mujeres que responden con placer o indiferencia. Los estudios con espectadores asocian el consumo con ver a las mujeres como objetos sexuales y con más tolerancia hacia la agresión sexual.

Equipo de EverRise · Actualizado el 28 de octubre de 2026 · 12 min de lectura

45%

De las escenas analizadas en Pornhub incluía al menos un acto de agresión física.

Fritz y cols., 2020

962

Adolescentes seguidos en el estudio en que el porno y ver a las mujeres como objetos se reforzaban entre sí.

Peter y Valkenburg, 2009

¿El porno cambia la forma de ver a las personas?

Los investigadores de la comunicación llaman guiones sexuales a las ideas sobre el sexo que se forman a partir de lo que se ve: qué se espera de cada persona, qué es deseable, cómo reacciona el otro. Según un modelo usado en este campo, primero se aprende un guion concreto, como que las mujeres existen para la satisfacción sexual de los hombres, y después ese guion se extiende a actitudes más generales, como la manera de juzgar la violencia sexual (Wright y Tokunaga, 2016).

El porno se diferencia de otros medios en que es explícito y en que el contacto empieza pronto. En una encuesta de Save the Children a 1.680 adolescentes españoles, casi 7 de cada 10 consumían pornografía y el primer acceso llegaba, de media, a los 12 años (Save the Children, 2020). Para entender qué guiones transmite hace falta mirar dos cosas por separado: lo que muestra la pantalla y lo que cambia en quien la mira.

Qué muestra el porno, según los análisis de contenido

Un análisis de contenido es un estudio que examina escenas una por una y cuenta lo que ocurre en ellas, sin incluir a los espectadores. Uno publicado en 2010 analizó 304 escenas de los videos pornográficos más vendidos. El 88,2 % contenía agresión física, sobre todo azotes, arcadas provocadas y bofetadas, y el 48,7 % agresión verbal. Quienes agredían eran en su mayoría hombres, y quienes recibían la agresión, abrumadoramente mujeres, que respondían con más frecuencia mostrando placer o con indiferencia (Bridges y cols., 2010).

DESCRIBE, NO TRATA2010

Agresión en casi nueve de cada diez escenas

El 88,2 % de las escenas contenía agresión física (sobre todo azotes, arcadas provocadas y bofetadas) y el 48,7 %, agresión verbal. Las agredidas eran abrumadoramente mujeres, que respondían con más frecuencia con placer o con indiferencia.

Bridges, Wosnitzer, Scharrer, Sun y Liberman, 2010
Violence Against Women

Límites de la evidenciaDescribe 304 escenas de los videos más vendidos de su época y no incluye a espectadores.

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DESCRIBE, NO TRATA2020

Lo que se ve gratis en las webs más visitadas

En 4.009 escenas heterosexuales de Pornhub y Xvideos, el 45 % y el 35 % incluían al menos un acto de agresión física. Los más frecuentes fueron los azotes, las arcadas provocadas, las bofetadas, los tirones de pelo y la asfixia. Las mujeres fueron el blanco de la agresión en el 97 % de las escenas, y su respuesta solía ser neutral o positiva.

Fritz, Malic, Paul y Zhou, 2020
Archives of Sexual Behavior, 49(8):3041-3053

Límites de la evidenciaDescribe el contenido, no su efecto en quien lo ve. Las consecuencias de la agresión casi nunca aparecían en pantalla.

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Escenas con agresión según el análisis

Física · videos más vendidos (2010)

88,2%

Verbal · videos más vendidos (2010)

48,7%

Física · Pornhub (2020)

45%

Física · Xvideos (2020)

35%

Bridges y cols., 2010 (304 escenas); Fritz y cols., 2020 (4.009 escenas). Cada estudio define y cuenta la agresión a su manera, de modo que las cifras no se comparan entre sí.

Hay un dato que matiza el cuadro. Un estudio con 269 videos populares subidos a Pornhub durante una década no encontró un aumento constante de la agresión con los años, y los videos con actos agresivos tenían menos probabilidad de recibir visitas y de estar bien valorados; el público prefería los videos en los que las mujeres mostraban placer de forma clara (Shor y Seida, 2019). Que la agresión esté muy presente no quiere decir que sea lo que la mayoría busca.

Visto como guion, el mensaje que se repite tiene, aun así, una forma reconocible: la agresión casi siempre va de hombres hacia mujeres, la mujer responde con placer o con indiferencia y no hay consecuencias.

Ver a las personas como objetos sexuales

Cosificar es percibir a una persona por su cuerpo o por su función sexual, dejando en segundo plano sus pensamientos, sus deseos y su voz.

Un estudio longitudinal siguió a 962 adolescentes neerlandeses en tres momentos. El consumo de material sexual explícito en internet aumentaba la idea de que las mujeres son objetos sexuales, y esa idea, a su vez, aumentaba el consumo: la influencia iba en las dos direcciones. El efecto del consumo sobre la cosificación fue igual en chicos y chicas, y en los dos casos pasaba por cuánto les gustaba ese material (Peter y Valkenburg, 2009).

MEDIDO EN ESTO2009

Una influencia que va en las dos direcciones

Encuesta en tres oleadas a 962 adolescentes de los Países Bajos. Ver material sexual explícito en internet y pensar en las mujeres como objetos sexuales se reforzaban entre sí con el tiempo. La influencia del pensamiento sobre el consumo solo fue significativa en los chicos.

Peter y Valkenburg, 2009
Journal of Communication, 59:407-433

Límites de la evidenciaAdolescentes de un solo país y medidas por cuestionario. Al seguir a los mismos jóvenes en el tiempo, permite estudiar la dirección del efecto mejor que una encuesta única.

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MEDIDO EN ESTO2016

De ver a las mujeres como objetos a justificar la violencia

En 187 universitarios, ver con más frecuencia pornografía y otros medios que cosifican a las mujeres predijo más ideas de las mujeres como objetos sexuales, y esas ideas, a su vez, actitudes más favorables a la violencia contra las mujeres.

Wright y Tokunaga, 2016
Archives of Sexual Behavior, 45(4):955-964

Límites de la evidenciaHombres universitarios encuestados una sola vez; incluye revistas masculinas y programas de telerrealidad junto al porno.

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La cosificación no se queda en el porno. Una revisión de 135 estudios sobre los medios sexualizados en general encontró que en los experimentos la exposición llevaba a hombres y mujeres a valorar a las mujeres como menos competentes, menos morales y menos humanas (Ward, 2016). Por eso, al cambiar tu forma de mirar, también cuenta lo que ves en redes sociales.

Hay quien lo nota en primera persona, al darse cuenta de que mira a desconocidos con un filtro sexual que no eligió. De esa experiencia y de cómo cambiarla tratamos en cómo desexualizar tu mente.

Actitudes hacia la agresión sexual

La segunda línea de estudios mira las actitudes y las conductas relacionadas con la agresión sexual. Un metaanálisis de estudios no experimentales encontró una asociación positiva y significativa entre el consumo de porno de los hombres y las actitudes que justifican la violencia contra las mujeres. La asociación era más fuerte con el porno violento, aunque también apareció con el no violento (Hald y cols., 2010).

METAANÁLISIS2016

El consumo se asocia con la agresión sexual

En 22 estudios de 7 países, el consumo se asoció con conductas sexualmente agresivas en hombres y mujeres, en estudios transversales y longitudinales. La asociación fue más fuerte con la agresión verbal que con la física, y se observó en adultos y en adolescentes. El contenido violento podría intensificarla, aunque esa diferencia no resultó significativa.

Wright, Tokunaga y Kraus, 2016
Journal of Communication

Límites de la evidenciaUna asociación media en grupos grandes no permite predecir lo que hará una persona concreta, y los estudios transversales no establecen la dirección.

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ENCUESTA2020

El consumo se asocia con prácticas que el porno muestra

En una encuesta a una muestra probabilística de estadounidenses de 18 a 60 años, el consumo de porno se asoció con haber practicado conductas como la asfixia o los azotes, también al tener en cuenta la edad y la edad del primer contacto con el porno. El 21,4 % de las mujeres dijo haber sido asfixiada durante el sexo alguna vez.

Herbenick, Fu, Wright, Paul, Gradus, Bauer y Jones, 2020
Journal of Sexual Medicine, 17(4):623-633

Límites de la evidenciaEncuesta en un único momento: no distingue si el porno lleva a estas prácticas o si quien las busca consume más porno.

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La asfixia durante el sexo es un buen ejemplo de un guion que circula. En Inglaterra, en una muestra representativa de jóvenes de 16 a 21 años, el 58 % había visto contenido pornográfico con estrangulamiento (Children's Commissioner, 2025). Los autores de la encuesta estadounidense piden a los profesionales sanitarios que estén atentos a estos cambios en la conducta sexual, sobre todo a prácticas que pueden causar daño, como la asfixia (Herbenick y cols., 2020).

Lo que los estudios no permiten afirmar

Sería un error leer todo lo anterior como si el porno convirtiera a cualquiera en otra persona. Los estudios con espectadores son casi todos correlacionales, y el de los adolescentes neerlandeses muestra que la influencia va en las dos direcciones: el porno refuerza ciertas ideas y esas ideas llevan a buscar más porno (Peter y Valkenburg, 2009).

Además, los estudios no muestran el mismo efecto en las actitudes generales sobre la igualdad. En una encuesta representativa de Estados Unidos, quienes consumían porno se mostraron más igualitarios que quienes no lo hacían en tres temas: las mujeres en puestos de poder, el trabajo de las mujeres fuera de casa y el aborto, y no hubo diferencias en otros dos (Kohut y cols., 2016). La señal que se repite de un estudio a otro está en otra parte: en la idea de las mujeres como objetos sexuales y en la tolerancia hacia la agresión dentro del sexo.

También influye el tipo de contenido. El porno violento se asocia con más fuerza con las actitudes que justifican la agresión (Hald y cols., 2010), y buena parte de los estudios citados aquí se hizo con hombres o con escenas heterosexuales. De otros grupos se sabe mucho menos.

Cómo volver a mirar a las personas de otra forma

Si lo que ves con frecuencia moldea tu manera de mirar, cambiar lo que ves es el punto de partida. Y hay un dato alentador: entender qué es el porno parece reducir su influencia.

En un estudio longitudinal con 1.947 jóvenes de 13 a 25 años, la relación entre ver porno en internet y tener ideas sexistas era más débil en quienes decían haber aprendido más sobre la pornografía en la educación escolar (Vandenbosch y van Oosten, 2017).

MEDIDO EN ESTO2017

Entender el porno debilita su efecto

En 1.947 jóvenes de 13 a 25 años seguidos en el tiempo, el vínculo entre consumir porno en internet y tener ideas sexistas se debilitaba cuanto más decían haber aprendido sobre la pornografía en la escuela. No hubo diferencias por sexo ni por edad.

Vandenbosch y van Oosten, 2017
Journal of Communication, 67(6):1015-1036

Límites de la evidenciaLo aprendido en clase lo cuenta el propio participante, y el estudio no compara un programa concreto con un grupo de control.

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Con esa base, estos pasos pueden ayudarte a recuperar una mirada más completa:

  • Reducir la exposición, también fuera del porno. Las redes sociales con contenido sugerente siguen entrenando la misma mirada; en contenido sexual en Instagram y TikTok están los ajustes que lo reducen.
  • Nombrar el guion cuando aparece. Cuando notes que miras a alguien solo por su cuerpo, ponerle nombre a ese pensamiento («esto viene de lo que he visto») te da distancia para elegir qué hacer con él.
  • Volver a la persona entera. Fijarte en lo que dice, en lo que le interesa y en cómo te trata devuelve a primer plano lo que el porno deja fuera.
  • Revisar lo que esperas del sexo. Si notas que las escenas han marcado lo que pides o lo que imaginas, conviene hablarlo con tu pareja y, si hace falta, con un profesional. En cómo afecta el porno a la pareja tienes lo que dicen los estudios sobre la intimidad.

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Preguntas frecuentes

¿El porno cambia la forma de ver a las mujeres?

Los estudios con espectadores asocian el consumo con ver a las mujeres como objetos sexuales. En un estudio que siguió a 962 adolescentes neerlandeses, el porno y esa idea se reforzaban entre sí con el tiempo. En cambio, en una encuesta de Estados Unidos los consumidores no eran menos igualitarios en temas como el trabajo de las mujeres o su acceso al poder.

¿Por qué después de ver mucho porno miro a la gente de forma sexual?

El porno repite una forma de mirar centrada en el cuerpo y en la función sexual, y según la teoría de los guiones sexuales lo que se ve con frecuencia deja ideas sobre cómo funcionan las cosas. Los estudios asocian el consumo con la cosificación, y una revisión de 135 estudios encontró un efecto parecido con otros medios sexualizados. Reducir la exposición y nombrar ese pensamiento cuando aparece ayuda a recuperar distancia.

¿El porno es violento?

Buena parte lo es. En 304 escenas de los videos más vendidos, el 88,2 % contenía agresión física, y en 4.009 escenas de Pornhub y Xvideos, entre el 35 % y el 45 %. Casi siempre iba dirigida a mujeres que respondían con placer o con indiferencia. Un estudio de Pornhub encontró, en cambio, que los videos agresivos tenían menos probabilidad de recibir visitas y buenas valoraciones.

¿El porno hace a las personas más agresivas?

Un metaanálisis de 22 estudios en 7 países asoció el consumo con conductas sexualmente agresivas, más con la agresión verbal que con la física, en hombres y en mujeres. Otro asoció el consumo con actitudes que justifican la violencia contra las mujeres, con más fuerza en el porno violento. Son asociaciones en grupos grandes y no predicen lo que hará una persona concreta.

¿Se puede cambiar la forma de mirar después del porno?

Hay señales de que sí. En un estudio con 1.947 jóvenes, el vínculo entre consumir porno y tener ideas sexistas se debilitaba en quienes decían haber aprendido más sobre la pornografía en la escuela. Reducir la exposición, también en redes sociales, y notar cuándo aparece la mirada sexual ayudan a recuperar una visión más completa de las personas.

¿El porno afecta a lo que espero del sexo?

Los estudios lo apuntan. En una encuesta representativa de Estados Unidos, el consumo se asoció con haber practicado conductas frecuentes en el porno, como la asfixia, y el 21,4 % de las mujeres dijo haber sido asfixiada alguna vez. Si notas que las escenas marcan lo que pides o imaginas, conviene hablarlo con tu pareja y, si hace falta, con un profesional.

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